lunes, 6 de febrero de 2017

CRÍTICA DE MOONLIGHT (2016)

TRES TRISTES TIGRES…
Por Lucía Pérez García






Ver Moonlight es como salir de un festival de cine, donde la última película del día no ha sido precisamente la menos aburrida. Tiene todos los requisitos que figuran en la lista de la perfecta película festivalera: mucho drama, mucha tristeza, atmósfera fría e intimista, la traumática vida y evolución –física y psicológica- de un personaje, drogas, homosexualidad, maltratos, barrios de mala fama… y todo con la mayor simplicidad posible y provisto de cartelas a modo de capítulos. Lo único que se escapa de la lista es que en esta ocasión si hay música. Con sus más y sus menos –pese a la nominación-, pero música. 


Como un Boyhood en su versión corta, negra y depresiva. Un Girlhood en versión masculina y ambiente distinto. Y es que distinto es la palabra clave para entender al personaje de Little-Chriron-Black. Distinto, y supervivencia en un entorno donde la existencia es de todo menos súper. En una situación tan de actualidad –bulling, lucha por la igualdad en todas sus acepciones, etc, etc- que los premios no pueden más que reconocerlo, porque es lo que pide la sociedad. Y mientras, esa misma sociedad, se aburre…  


Si algo bueno tiene Moonlight, además del trabajo del pequeño Alex R. Hibbert, su homólogo adolescente Ashton Sanders, y su madre, Naomie Harris; es por encima de todo, el cartel. Tan genial como el título de la obra en la que está basada la película, y en el que claramente se inspira el autor del mismo, y la fotografía: In moonlight black boys look blue. Yo también me sentí “blue” cuando vi Moonlight… 



Valoración: 5.5 / 10 

MOONLIGHT (2016) 
Director: Barry Jenkins 
Reparto: Trevante Rhodes, André Holland, Janelle Monáe, Ashton Sanders, Jharrel Jerome, Naomie Harris, Mahershala Ali, Shariff Earp, Duan Sanderson, Edson Jean 
Género: Drama, homosexualidad 
Duración: 111 min.

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